Descubierto cómo los mosquitos reconocen los vasos sanguíneos humanos: ¿un paso hacia el control de los mosquitos?

Los científicos han comprendido cómo los mosquitos penetran en la piel para llegar a los vasos sanguíneos: se abren interesantes perspectivas para combatir al molesto insecto

El tormento de todos los veranos, el de no dejarse picar por los mosquitos, puede acabar pronto. Esto es lo que esperan los resultados obtenidos en los laboratorios del Departamento de Biociencias de la Universidad de Milán y Pavía), en una colaboración de dos investigadores que han cubierto el mecanismo que permite a los mosquitos endurecer sus labios (es decir, el «aguijón») para poder chupar la sangre.

El tormento de todos los veranos

El estudio, publicado en Current Biology, es fruto de la colaboración entre la Universidad de Pavía y la Universidad de Milán y se ha desarrollado gracias al apoyo de la Fundación Armenise-Harvard, la Fundación Cariplo, un proyecto ministerial «PRIN» para jóvenes investigadores y la OTAN a través del programa «Ciencia para la Paz y la Seguridad».

«La investigación comenzó tratando de entender qué funciones podrían tener ciertos ingredientes presentes en la saliva de los mosquitos. Entre ellas, identificamos la proteína que conduce a la modificación del labio (es decir, el extremo de la probóscide) del mosquito, permitiéndole «endurecerse» y atravesar la epidermis. Llamamos a esta proteína LIPS, que significa ‘proteína que interactúa con el labrum de la saliva'». – afirma Paolo Gabrieli, del laboratorio de Entomología y Parasitología de la Universidad de Milán.

«Posteriormente, identificamos el receptor responsable: un descubrimiento esencial para desarrollar estrategias eficaces para interferir con este mecanismo y así reducir o evitar que los mosquitos nos piquen», dice Federico Forneris, jefe del laboratorio Armenise-Harvard de la Universidad de Pavía. «Demostramos el funcionamiento de este mecanismo «apagando» el gen que produce LIPS, lo que da como resultado mosquitos que ya no son capaces de picar a los humanos».

La investigación prosiguió con la determinación de la estructura de la proteína, descubriendo una organización inédita que podría ser el caballo de Troya para desarrollar sustancias que se utilicen como futuros elementos disuasorios contra los mosquitos.

Las primeras firmas y principales artífices del trabajo experimental son dos estudiantes de doctorado del laboratorio Armenise-Harvard de Pavía: Irene Arnoldi, de Bérgamo, y Giulia Mancini, de Sulmona, cuya motivación y perseverancia permitieron alcanzar los importantes resultados bajo la dirección de Gabrieli y Forneris, respectivamente. La contribución infraestructural del Centro Grandi Strumenti de la Universidad de Pavía fue esencial.

«En este caso, la investigación básica se puso al servicio de las necesidades inmediatas de la comunidad. Con este descubrimiento, podemos imaginar un futuro próximo en el que combatiremos un fenómeno veraniego molesto (para Italia) y enfermedades transmitidas por mosquitos como el dengue o la fiebre del Nilo (endémicas en muchos países del planeta) con instrumentos más eficaces que los actuales.» – concluyen Federico Forneris y Paolo Gabrieli.

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