Con el calor extremo, los aviones no pueden despegar: El calor también causa problemas de despegue

Hablando de cambio climático, el calor extremo también puede causar problemas al tráfico aéreo.

¿Cómo afecta el calor al vuelo de los aviones? En los últimos tiempos, se han cancelado muchos vuelos debido a las temperaturas excesivamente altas, como en Phoenix en 2017, cuando el termómetro alcanzó los 50 °C.

Las cancelaciones no se produjeron por fallos del sistema o de los motores, sino por factores que impiden el despegue de los aviones en condiciones de calor extremo.

Pero, ¿por qué se produce este fenómeno? Para responder a la pregunta, hay que establecer conexiones inherentes a la dinámica funcional de las aeronaves, que pueden verse influidas por factores ambientales externos.

Los aviones sólo son capaces de realizar operaciones de vuelo cuando su sustentación resulta suficiente, es decir, cuando un objeto sólido interactúa con un componente gaseoso como es el caso del ala del avión y el flujo de aire. La forma del ala desvía el flujo de aire y el avión se eleva como resultado de este proceso mecánico, un proceso que se relaciona indirectamente con la tercera ley de acción y reacción.

El ala del avión acaba chocando con las partículas de aire, cambiando así su dirección y también su velocidad. Tanto la parte superior como la inferior contribuyen a dar sustentación al avión y éste es empujado hacia arriba.

La densidad de la atmósfera superior es mucho más fina que aquella a la que estamos acostumbrados y, por lo tanto, en este caso, si se produjeran fenómenos de alta temperatura, la sustentación del avión cambiaría, provocando así una considerable incomodidad durante el vuelo. Todo esto ocurre porque a gran altura las partículas que componen la atmósfera están mucho más separadas unas de otras y, por tanto, el contacto con otros objetos está más controlado.

Para compensar el peso de la aeronave, sus motores tienen que proporcionar más empuje y garantizar que la aeronave mantenga una determinada velocidad durante todo el trayecto para que se restablezcan todas las condiciones de sustentación y puedan mantenerse durante todo el viaje.

Sin embargo, cuando las temperaturas son demasiado elevadas, la densidad disminuye considerablemente y las moléculas de aire se dispersan más rápidamente. Si esto ocurre a gran altura, además, las alas no reciben el empuje necesario y no pueden proporcionar la sustentación necesaria para mantener el viaje.

Las condiciones empeoran aún más si también hay una disminución de oxígeno, ya que los procesos útiles para la combustión no pueden desencadenarse y, por tanto, el motor no se alimenta correctamente.

Cuanto mayor sea la temperatura, mayores serán las consecuencias de esta situación, y precisamente por eso no se recomienda volar en periodos de calor extremo.

Los aviones sólo son capaces de realizar operaciones de vuelo cuando su sustentación resulta suficiente, es decir, cuando un objeto sólido interactúa con un componente gaseoso, como es el caso del ala del avión y el flujo de aire.
La forma del ala desvía el flujo de aire y el avión se eleva debido a este proceso mecánico, que se relaciona indirectamente con la tercera ley de acción y reacción.

El ala del avión choca con las partículas de aire, cambiando la dirección y la velocidad del avión.

Tanto la parte superior como la inferior contribuyen a dar sustentación a la aeronave, que es empujada hacia arriba.

Pero cuando la temperatura supera un determinado umbral y se acerca a los 50 °C, la densidad del aire disminuye considerablemente, es decir, el aire se vuelve más fino y ya no es capaz de ejercer la presión sobre el ala que puede hacer despegar el avión. En la práctica, se reduce la fuerza de sustentación generada por las alas y necesaria para sostener el avión.

Cuanto más sube la temperatura, mayores son las consecuencias, por lo que en muchos países de Oriente Medio, donde las temperaturas son permanentemente altas en verano, o en algunos países de América en aeropuertos de gran altura (donde el aire es más fino debido a la altitud), los aviones suelen despegar durante las horas de la tarde, cuando la temperatura baja y el aire es más denso.

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